¿LAS EMOCIONES Y ENFERMEDAD VAN UNIDAS?

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EMOCIONES Y ENFERMEDAD

Las emociones son respuestas a estímulos externos que son producidas en nuestro sistema nervioso específicamente en el sistema límbico, el cual está localizado inmediatamente debajo de la corteza cerebral, formado por varias estructuras como son el tálamo, hipotálamo, el hipocampo y la amígdalas, cada una con funciones especificas.

Por ejemplo, el hipotálamo controla algunas conductas emocionales, el hambre la sed, la temperatura la fatiga y el sueño. Así pues el impulso de comer se puede modificar a través  de estímulos  visuales, olfativos o bioquímicos como la disminución de azúcar en sangre, manteniendo la sensación de hambre, y perdiendo la saciedad.

Todo esto se produce por la liberación o inhibición de sustancias químicas que se denominan neurotransmisores que son liberadas a través de la sinapsis en las células nerviosas y son las encargadas de producir una respuesta a los diferentes estímulos internos o del medio ambiente, que se desarrollan en el sistema meso límbico cortical, y que se expresan en emociones (ansiedad, miedo, ira, pánico, tristeza alegría entre otras).

LAS EMOCIONES Y LA ENFERMEDAD

Hoy en día se sabe que cada neurotransmisor tiene varios subtipos de receptores (proteínas) que responden de acuerdo a cada sustancia que interactué con ellos, esta gran variedad de subtipos es muy importante para explicar el mecanismo por lo cual un solo neurotransmisor puede ejercer diferentes acciones en diferentes tipo de células.

Por ejemplo, la principal fuente de receptores de serotonina se encuentra en el intestino, y esto podría explicar los síntomas digestivos que  se manifiestan en situaciones de depresión y ansiedad; el estudio de la liberación transporte y eliminación de los neurotransmisores  en cada tipo de célula hace posible que se produzcan fármacos y terapias alternativas que puedan actuar a cada uno de esos niveles de acuerdo a los síntomas que  produzcan.

Los neurotransmisores pueden ser agrupados en dos grandes familias: uno de moléculas pequeñas y otro de neuropépticos.

Entre lo mas importantes y los más estudiados  se encuentran: la Serotonina, la Dopamina, el Gamma amino butarato (GABA), la norepinefrina, y la adrenalina estas últimas se activa en situaciones de stress, de supervivencia y produce un  estado de ansiedad (temblor, palpitaciones sudoración, dolor torácico, síntomas digestivos entre otros).

Sin embargo, si en forma patológica la liberación de norepinefrina y adrenalina es en forma continua debido a pensamientos continuos de miedos, de angustia de ansiedad, ante situaciones casi siempre normales exageradas y muchas veces sin estímulos externos que la provoquen; producen en nuestro organismo una serie de respuestas para mantenerlo en estado de alerta y prepararse para la huida, como son el aumento de la frecuencia cardiaca, de la tensión arterial, de la glucogénesis entre otras, que si se mantienen en el tiempo tienen un efecto negativo en órganos y sistemas como en el área cardiovascular y metabólica, así como un estado de stress permanente que nos impide actuar y resolver la situación.

LAS EMOCIONES Y LA ENFERMEDAD

Otro neurotransmisor es la dopamina que afecta los procesos cerebrales que controlan el movimiento, la respuesta emocional y la capacidad de desear algo y de repetir un comportamiento que proporciona placer. La secreción de dopamina, estimulada por la Feniletilamina (FEA,) induce un proceso de aprendizaje positivo en el cerebro.

Muchas sustancias adictivas, como la nicotina, los narcóticos y el alcohol elevan los niveles normales de dopamina y esta elevación anormal explica la relación entre los niveles de dopamina y la esquizofrenia, por lo que es importante tener en cuenta que la elevación anormal puede producir alteraciones en el comportamiento.

La serotonina regula muchas funciones orgánicas, incluyendo las emociones y los patrones del apetito y el sueño. Un alto nivel de serotonina reduce la actividad del núcleo lateral hipotalamito, encargado de producir hambre y su bajo nivel aumenta el apetito.

Esta asociada a patologías del afecto como depresión, trastornos de la ansiedad, adicciones y trastornos del control de impulsos, regula la composición del líquido cefalorraquídeo, la nocicepción (respuesta nerviosa a un estímulo doloroso) y la emesis (vómito).

Se estima que solamente 1 a 2% del total de la concentración de serotonina se encuentra en el cerebro. Gran parte de la serotonina se encuentra por fuera del sistema nervioso central, en las plaquetas, los mastocitos y el intestino.

las emociones y enfermedad van unidasEl GABA es el principal neurotransmisor inhibitorio en el cerebro, se encuentra en grandes concentraciones en el cerebelo han sido implicado en la patogénesis de enfermedades neurológicas incluyendo la enfermedad de Huntington, el parkinsonismo, la epilepsia, la esquizofrenia, la demencia y las discinesias tardías

Cuando la producción de neurotransmisores es excesiva, deficiente o nula se presentan problemas mentales como la esquizofrenia, Parkinson, alzhéimer, angustia, depresión, etc. El exceso de un químico o la escasez de otro pueden desencadenar periodos de conductas inadecuadas como momentos de euforia inesperados o sensación de angustia sin motivo aparente, seguidos de estados depresivos.

El sistema inmune también es afectado por los neurotransmisores, percibe el miedo como una amenaza, y la hostilidad, la desesperación y la frustración como posibles peligros. En la actualidad se han publicado en revista científicas de alto impacto, la relación entre el envejecimiento, la enfermedad cardiovascular, el aumento de niveles de marcadores inflamatorios como proteína C reactiva  y la activación del sistema inmune con estados de ira desesperación rabia, hostilidad ansiedad y depresión.

Se ha demostrado que el estrés activa las señales de alarma neuroendocrinas que influyen en el sistema inmune. Otros trastornos como el síndrome de colon irritable trastornos autoinmunes y trastornos de la piel muestran una fuerte relación entre el sistema inmune  y el estado psicológico del paciente.

Comprender el mecanismo fisiopatológico de las emociones e intervenir en ellas con terapias no farmacológicas y farmacológicas contribuye a estabilizar los niveles de neurotransmisores en el organismo logrando producir una respuesta óptima ante los estímulos, de tal forma de evitar el efecto nocivo de la liberación o inhibición inadecuado sobre otros órganos y sistemas.

DRA. MIRNA ANDRADE RUIZ

ESPECIALISTA EN MEDICINA INTERNA LEON ESPAÑA

Email: mirnaandrade@hotmail.com

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