La importancia de la dieta en la inflamación crónica

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Un buen número de las enfermedades modernas tienen un origen en la inflamación crónica. Aprender a conocer qué la causa, cómo controlarla y la importancia de la dieta en este problema es esencial para mantener un buen estado de salud general

Una gran cantidad de enfermedades metabólicas que tienen alta prevalencia hoy en día, entre las que se incluye la obesidad, están relacionadas con un proceso inflamatorio que se puede mitigar con una buena alimentación.

Numerosos estudios han demostrado a lo largo del tiempo que una dieta rica en harinas refinadas y carnes rojas, escasa en frutas y verduras, tiene un efecto inflamatorio que hace que el organismo enferme.

En qué consiste una alimentación antiinflamatoria

En este sentido, la dieta antiinflamatoria no es una moda pasajera orientada a la pérdida de peso, aunque también se consiga este objetivo. Es aquella en la que sus ingredientes son de buena calidad y que reúne los nutrientes y componentes que ayudan a evitar los procesos inflamatorios en el cuerpo o reducirlos al máximo.

Además de elegir una dieta rica en frutas y verduras frescas y reducir los alimentos procesados o directamente eliminarlos, se caracteriza por incluir alimentos conocidos por tener un efecto antiinflamatorio probado. Entre las muchas dietas que se pueden seguir, destaca la dieta mediterránea, uno de los grandes tesoros nacionales, no en vano ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Así mismo, una alimentación con efecto antiinflamatorio incluye grasas insaturadas, como el aceite de oliva extra virgen que además es fuente de oleocanthal, con efecto similar al que produce el ibuprofeno en el organismo.

Qué comer en una dieta antiinflamatoria

Hay que insistir que para evitar enfermarse hay que llevar una dieta saludable, como la que promueve la dieta antiinflamatoria. Se basa en una alimentación de calidad, rica en fibra, antioxidantes y grasas como el omega 3 que tiene efecto antiinflamatorio. Seguir con regularidad este tipo de alimentación, y no solo con un objetivo puntual, como puede ser la pérdida de peso, hace que se reduzca la incidencia de enfermedades mediadas por procesos inflamatorios.

Dentro de estas enfermedades relacionadas con la inflamación del cuerpo, se encuentran algunas de las que tienen una alta prevalencia en la sociedad actual. Entre ellas, destaca la artritis y patologías metabólicas, como la obesidad, u otras degenerativas, como el cáncer.

A continuación, se presentan unas pautas para seguir una dieta antiinflamatoria y convertirla en un estilo de vida.

Frutas y verduras a diario

Las frutas y verduras frescas deben estar presentes cada día entre los productos que se consumen en cantidades suficientes, una media de 5 raciones al día. Estos alimentos ofrecen fibra, antioxidantes y polifenoles que poseen un efecto antiinflamatorio demostrado.

Pescado mejor que carne

Siempre que sea posible, hay que priorizar la ingesta de pescado, reduciendo la cantidad de carnes, y es que la sociedad actual peca de un exceso de productos cárnicos. El pescado graso es una buena alternativa que aporta al organismo grasas polinsaturadas, como es el omega 3.

Aceite de oliva extra virgen

Como se ha comentado con anterioridad, el aceite de oliva virgen extra debe ser la principal ingesta de grasa a la hora de cocinar o aliñar, pues aporta antioxidantes y grasas de calidad.

Productos integrales, mucho más saludables

A la hora de elegir granos enteros y legumbres para obtener hidratos, fibra y polifenoles, es siempre mejor optar por los integrales, ya que ayudan a contrarrestar los procesos inflamatorios.

Alimentos sanos

En líneas generales, se deben evitar todos los productos ultra procesados y sustituirlos por alimentos frescos y de temporada. Así mismo, para aportar sabor a los platos, es buena idea huir de salsas que cuentan con un exceso de grasa saturada y optar por hierbas y especias, que aportan sabor y, además, suman nutrientes y antioxidantes.

Los frutos secos y las semillas también se deben encontrar en la dieta habitual, pues son una buena fuente de grasas insaturadas, fibra y antioxidantes, que ayudan a evitar la inflamación del organismo.

Evitar los dulces

Aunque son toda una tentación, debe reservarse su consumo para momentos especiales. Hay que huir la ingesta de dulces o alimentos azucarados a diario, pues junto a la comida rápida, las harinas refinadas y los mencionados alientos ultra procesados son los principales responsables de la inflamación crónica del organismo.

Es imprescindible evitar en la lista de la compra el azúcar de mesa, las chucherías, los refrescos, así como los productos de pastelería y bollería.

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