No existe una técnica concreta que ofrezca mejores resultados que otras. Depende de las necesidades específicas de cada persona. Los ejercicios de relajación son fáciles de aprender y una vez aprendidas tienen que entrenarse frecuentemente para que sea un recurso eficaz que tendremos a nuestra disposición cuando sintamos malestar.
Las técnicas de relajación más utilizadas son:
1 Relajación muscular progresiva. Es una técnica que favorece la observación de tu cuerpo, realizando ejercicios voluntarios alternos de tensión y relajación de los músculos, así como la observación de las sensaciones asociadas.
2 Relajación autógena. Esta técnica permite alcanzar un estado de relajación a través de sensaciones de calor y peso, tomando conciencia del ritmo cardiaco y respiración.
3 Respiración profunda. Es una técnica que enseña a la persona a respirar de una forma adecuada, un aspecto clave para conseguir junto con otras técnicas, un estado de relajación.
4 Técnicas de visualización. Este tipo de técnicas tratan de asociar un estado de tranquilidad con una imagen mental agradable para la persona, de manera que introduce un elemento: enfocar la atención y concentración entre el cuerpo y la mente.
5 Mindfulness. Esta técnica que fomenta el prestar atención de manera consciente al momento presente con una actitud de aceptación sobre la experiencia misma.
Las técnicas de relajación tienen diversos beneficios físicos (libera endorfinas, disminuye la presión arterial, disminuye el cortisol, mejora la circulación sanguínea, manejo de estados de dolor, reduce el insomnio…) y beneficios emocionales (disminución del estrés, mejora el rendimiento cognitivo, potencia la creatividad, aumenta una imagen más positiva de uno mismo y la confianza).
¿Con cuál de estas técnicas de relajación te gustaría comenzar?
Marta de la Peña
psicóloga de Grupo Laberinto.
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