los probióticos vaginales

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Los seres humanos dependemos de bacterias buenas en el organismo para ayudar con una amplia gama de funciones, incluida la digestión, la prevención de enfermedades y la curación de heridas.

Algunas de estas bacterias útiles se encuentran en la vagina, es decir, lo que se conoce como la flora vaginal o el microbioma. La mayoría de veces, el cuerpo mantiene niveles saludables de bacterias buenas para que las bacterias buenas y malas se equilibren entre sí.

Sin embargo, las enfermedades, los antibióticos y otros factores estresantes pueden alterar el equilibrio y provocar infecciones y otros problemas de salud. En dichas ocasiones, es cuando entran en acción los probióticos vaginales, ayudando a restablecer el equilibrio normal.

Los probióticos y la salud vaginal: ¿Cómo funcionan?

Los probióticos son organismos vivos que están presentes en algunos alimentos fermentados, aunque también es común encontrarlos en suplementos nutricionales.

Puede ayudar en el tratamiento de pacientes con trastornos gastrointestinales y también resultan ser beneficiosos para la diarrea, la enfermedad periodontal y otras infecciones.

Un prebiótico vaginal está compuesto por millones de microorganismos buenos para la salud de la mujer. Al tomar probióticos la cantidad de microrganismo en su formulación se introducen en el organismo de forma beneficiosa ya que se utilizan bacterias inofensivas para nuestro cuerpo.

Sin embargo, esas bacterias son mortales para los agentes patógenos. Por ejemplo, una bacteria como el Lactobacillus Plantarum afecta a los agentes patógenos y disminuye su multiplicación en la flora vaginal.

En otras palabras, los probióticos vaginales actúan como una potente defensa, teniendo en cuenta que esas bacterias viven en sociedad con la delicada salud vaginal de la mujer y además les permite mantener el equilibrio de la flora vaginal inalterado.

los probióticos vaginales

Los probióticos para el tratamiento de infecciones vaginales

Las infecciones vaginales ocurren con mucha frecuencia y los probióticos han demostrado ser un arma para tratar este tipo de problemas de salud que afectan particularmente a las mujeres con edades comprendidas entre los 12 y 55 años de edad.

Otras alteraciones de salud que se pueden tratar con probióticos vaginales son las infecciones del tracto urinario que además previenen la propagación de infecciones de transmisión sexual.

Otros usos frecuentes de los probióticos son para tratar afecciones como las siguientes:

Candidiasis vulvovaginal o infección vaginal: Científicamente se ha demostrado que 7 de cada 10 mujeres han experimentado al menos una vez en su vida, un episodio de infección por levadura en sus partes íntimas.

Vaginosis bacteriana o VB: Esta es la infección vaginal más común en mujeres de 15 a 44 años. Puede estar relacionado con bacterias como Gardnerella vaginalis o puede ocurrir cuando la bacteria Prevotella supera en número a Lactobacillus.

Probióticos durante el embarazo: Si bien hasta ahora no se han encontrado evidencia de que los probióticos mejoren los resultados de salud para las mujeres embarazadas o los fetos, se  sabe  que 1 de cada 7 mujeres en los Países Bajos toman suplementos de probióticos durante el embarazo con buenos resultados.

Un informe encontró que los probióticos condujeron a mejoras a corto plazo y redujeron el riesgo de recaída de 1 mes para las mujeres con infecciones por hongos.

Por otro lado, los probióticos vaginales en combinación con los antibióticos tienen un efecto poderoso sobre algunas infecciones. A mediados del 2013, se realizó un estudio a mujeres con vaginosis bacteriana que concluyó que el tratamiento con probióticos y antibióticos combinados resultaron en una tasa de recurrencia más baja que los antibióticos solos.

En caso de las mujeres embarazadas, algunos estudios encontraron que el uso de probióticos no afectaba el riesgo de parto prematuro antes de las semanas 34 y 37 del embarazo.

Tomar leche con probióticos al comienzo del embarazo, reduce el riesgo de parto prematuro. Además, si lo haces con un embarazo más adelantado, se reduce el riesgo de sufrir preclamsia.

Probióticos vaginales para equilibrar la flora vaginal

1 Cada vez más mujeres están usando probióticos vaginales porque representa un domador de la bacteria Lactobacillus. Esto significa que las mujeres que lo toman en general, tienen una excelente salud vaginal.

2 La alteración de la flora vaginal ocurre por diferentes factores. La influencia hormonal durante la menstruación o la menopausia puede modificar el equilibrio normal de la flora vaginal.

3 Durante el embarazo, también se producen cambios en los genitales femeninos debido a la poca actividad inmunitaria que da paso a las infecciones vaginales.

4 Mujeres con problemas de salud específicos que ocasionan depresión del sistema inmune están más predispuestas a sufrir patologías infecciosas en esa delicada zona íntima.

5 Las mujeres con tratamientos a base de antibióticos suelen manifestar alteraciones en la flora vaginal y es que los antibióticos no solo atacan los gérmenes malos sino que también destruyen los gérmenes útiles.

6 La acción que tienen los probióticos en las mujeres que padecen infecciones vaginales es poderosa y eficaz adhiriéndose a la mucosa vaginal para prevenir que se inunde de gérmenes patológicos.

7 Los probióticos vaginales tienen la función de disminuir el PH de la zona con el objetivo de evitar la multiplicación de gérmenes patológicos en las partes íntimas femeninas.

Cabe destacar que los probióticos no deben utilizarse como tratamiento de primera línea. Estos son recomendables como complemento a los tratamientos principales aunque su eficacia está comprobada científicamente.

Los probióticos vaginales se consiguen en dos presentaciones, vía oral o vía vaginal. Para una acción más eficaz y segura, se recomienda el producto vía vaginal. Los probióticos vía vaginal que se consiguen comercialmente pueden ser en cápsulas, óvulos, tampax o comprimidos. Los óvulos son recomendados para complemento durante el ciclo menstrual.

En conclusión, los probióticos vaginales tienen un efecto comprobado científicamente para equilibrar la flora vaginal. Sin embargo, es recomendable usarse como complemento de un tratamiento médico y no como la primera línea de ataque en una infección intima.